Qué es la disciplina positiva y cómo aplicarla desde edades tempranas

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Qué es la disciplina positiva y cómo aplicarla desde edades tempranas

La disciplina positiva es una metodología educativa basada en cuatro pilares fundamentales: la comprensión, el respeto, la firmeza y el amor. Se trata de una manera de establecer límites y enseñar a los niños desde la comprensión, alejándose de la imposición y el castigo. La firmeza y la amabilidad van de la mano en esta metodología, la cual es de común aplicación en las escuelas infantiles como herramienta para formar a niños respetuosos, responsables y más seguros de sí mismos.

Cómo aplicar esta metodología en casa

Para que el resultado de la educación en positivo se vea reflejado en el comportamiento del pequeño, es importante que exista una continuidad en casa. A continuación explicamos algunas claves de la disciplina positiva que las familias deberían tener en cuenta a la hora de relacionarse con sus pequeños.

En primer lugar es importante que las familias tengan en cuenta que la educación en positivo debe empezar desde los primeros meses de vida del bebé. Si bien puede ser pronto para empezar a poner límites, sí que podemos empezar con un leguaje cariñoso y evitando perder los nervios en situaciones de estrés.

Una vez que el niño ha adquirido la capacidad de comprensión, ya se puede empezar a poner límites. Para ello hay que tratar al peque desde el respeto. Hay que ser firme pero siempre escuchando al pequeño y atendiendo sus necesidades.

Por otro lado, es recomendable evitar el “No” y los castigos en los casos en los que el niño muestre un comportamiento inadecuado. La negativa se debe sustituir por un ejercicio de comprensión, en el que se explique por qué debe cambiar el comportamiento en lugar de decirle que no por simple imposición. En cuanto a los castigos, de nada servirán si el pequeño no entiende por qué su conducta no es la correcta. Además, un exceso de castigos dañaría esa conexión necesaria entre padres e hijos para el éxito de la educación en positivo.

Pero educar en positivo también requiere firmeza. Debe haber empatía con el niño, ponerse en su lugar pero sin olvidarse de que los límites son para cumplirlos sin excepción. Aunque ser firmes no significa, ni mucho menos, perder la amabilidad.

Educar en positivo es un aprendizaje para los niños pero también para los padres y madres, por eso, desde Escuela Infantil San Marino estamos a disposición de todas las familias de la escuela para ayudaros en lo que necesitéis a la hora de poner límites con esta disciplina.

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